Carta abierta a todos los diocesanos sobre nuestro Seminario Mayor y Menor

Carta de
Mons. D. Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

cerrochavesfrancisco

Domingo 1 de diciembre de 2019

Queridos hermanos:

Agradeciendo al Señor el don de nuestro seminario que sigue adelante con renovado empeño, quiero agradecer primeramente al equipo de formadores y a los seminaristas del mayor  del menor su buen hacer, su entrega y su generosidad. Sed fieles al Evangelio,  la Iglesia siempre sabia nos propone hoy a través del Papa Francisco en la formación de los seminaristas expresa la ratio fundamentalis.

Agradecer también tantos años de servicio a nuestro Seminario de la Hermandad de Operarios diocesanos Corazón de Jesús. En el anterior episcopado  Don Ciriaco los llamó a trabajar en nuestro seminario hasta hoy han estado presentes. La falta de vocaciones, la edad avanzada de sus sacerdotes y la falta de salud hacen que no puedan seguir adelante. ¡Gracias, gracias, gracias! A la Hermandad y a cada operario que han entregado su vida a los que su fundador llamaba “la llave de la cosecha”. Son muchos años de servicio impagable y todos agradecemos su inmensa labor a cada operario diocesano que ha vivido en nuestro seminario.

Hemos nombrado a Luis Sevilla director espiritual, que con otros dos confesores más,  Rafael el Delegado de pastoral juvenil y Don Juan José, párroco durante muchos años de Fátima prestan este servicio en el Mayor y en el Menor. El equipo no ha cambiado, sigue de Rector Don  Miguel Ángel Morán, de formador Don Ángel Maya, vicario del clero y de administrador Don  Jesús Luis Viñas.

Contamos con nueve seminaristas mayores, cinco del menor y otros cinco seminaristas en familia. Y tres religiosos Esclavos de María y de los Pobres estudiando en el Centro Teológico “San Pedro de Alcántara”, unido a la Universidad Pontificia de Salamanca.

Este año nos pidió el arzobispo de Malabo, Guinea Ecuatorial, que dos seminaristas estudiasen en nuestro seminario y puedan completar la licenciatura, para que después de un tiempo de servicio en nuestra diócesis vuelvan a su país, donde se habla la lengua castellana. Es también una buena ocasión de colaborar con las Diócesis del mundo más necesitadas.

Queremos que nuestro seminario forme pastores según el Corazón de Cristo con “olor a ovejas” y con la sencillez y cercanía a nuestra querida Diócesis que es sobre todo  rural y que se va despoblando. La vida de un seminario trata de armonizar una profunda vida de unión con Dios, que el Vaticano II llama vivir en santidad.  Todos los días dedican un rato de adoración eucarística, rezar en comunidad Laudes y Vísperas. Como expresión del amor a la Virgen, tan arraigada en nuestro pueblo también rezan el rosario. Todo vivido desde la centralidad de la Eucaristía pues, como dice “Pastores dabo vobis”, es necesario que los seminaristas participen diariamente en la Eucaristía para que cuando sean sacerdotes la celebren también diariamente como el mejor servicio al pueblo de Dios.

Nuestro seminario cuenta con un magnífico plantel de profesores, formados en las mejores universidades pontificias de la Iglesia. Sin formación no llegaremos lejos. Una formación fiel al Evangelio, al Magisterio de la Iglesia  y abierta al diálogo, que expresen que lo que formamos son pastores con una formación teológica exquisita. La buena formación suele evitar grandes estupideces.

Agradezco al claustro de profesores muy preparados y abiertos a su servicio a los seminaristas, para que sea fecunda su gran labor de formar “con los sentimientos de Cristo”. También que la vida comunitaria sea verdaderamente una fraternidad, una familia llena de compartir y de crecer juntos, para saber que el seminario  va formando un presbiterio en gestación.

Acompañados por el equipo de formadores, deben integrarse poco a poco en la vida de la Diócesis a través de las parroquias, delegaciones y grupos, que les ayuden a ir creciendo como pastores que vibren por llevar a nuestra gente a lo más profundo del Corazón de Cristo y de servicio a los pobres.

También se cuida que la vida fraternal sea austera en todo, sin faltar nada de lo justo y  necesario. Se vive lo que el Papa Francisco nos dice en “Laudato Si’”: cuidar la naturaleza, el reciclaje, vida sana, deporte y sobre todo, una alegría compartida.

Nuestro edificio del seminario está lleno después del esfuerzo inmenso, que agradezco a todos. Viven cerca de cuarenta personas contando los seminaristas, religiosas, formadores y alberga el Hogar sacerdotal “Ciriaco Benavente”, que en estos momentos está al completo.

Los servicios que presta el Seminario son muchos: el curso de ciencias religiosas “Virgen de Guadalupe”, el Archivo, la Biblioteca y los fines de semana, son muchos los que se reúnen para convivencias.

Rezad y sed generosos con nuestro seminario.

cerro firma
✠ Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

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