Reavivar la esperanza

Carta de
Mons. D.  Francisco Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

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Domingo 15 de diciembre de 2019

Queridos diocesanos:

A los cristianos del siglo XXI nos toca anunciar el Evangelio en ámbitos y circunstancias que a veces pueden resultar muy duros. Tratamos con personas de condición muy diversa que viven en ambientes muy alejados de Dios y vivimos en sociedades que van destruyendo sus raíces cristianas. A veces parecemos predicadores en el desierto y nos sentimos impotentes ante la tarea que tenemos que llevar a cabo.

En estas circunstancias fácilmente cunde la desazón, el desánimo y la sensación de que “ya no hay nada que hacer”. Entre nosotros domina muchas veces una actitud derrotista y desesperanzada. Cedemos a lo que el Papa Francisco llama “pesimismo estéril” y nos convertimos en “pesimistas quejosos y desencantados” (EG 85).

Necesitamos reavivar nuestra esperanza para mirar al futuro con optimismo. El tiempo de Adviento que estamos viviendo nos recuerda cada año los verdaderos motivos para seguir esperando. Las raíces de nuestra esperanza no están en los medios que usamos (en las técnicas o en los instrumentos humanos) ni tampoco en nosotros mismos (en nuestras habilidades ni en nuestras fuerzas), sino sólo en Dios. El Adviento es momento de mirar a lo Alto y darnos cuenta de que nuestra esperanza no está basada en unas palabras humanas sino en Aquel que viene de arriba, el Mesías Jesús.

Cuando nos llenamos de la esperanza en Dios, miramos las dificultades de una manera distinta. Desde la conciencia de que la salvación procede sólo de Dios, las contradicciones aparecen como “desafíos para crecer” y somos capaces de ver luz donde otros sólo ven sombras y oscuridad. Como nos ha dicho Francisco, “la mirada creyente es capaz de reconocer la luz que siempre derrama el Espíritu Santo en medio de la oscuridad” (EG 84).

En el desierto espiritual que nos rodea los cristianos estamos llamados a anunciar al Mesías con la firmeza y decisión de Juan Bautista, llenos de confianza en que Dios sigue atrayendo a los hombres hacia Él. “En el desierto -decía Benedicto XVI- se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra Prometida y, de esta manera, mantengan la esperanza” (Homilía 11-10-2012). Hoy más que nunca son necesarios hombres y mujeres cargados de esperanza que anuncien con su palabra y con su vida todo lo que han visto y oído.

✠ Francisco Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

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