Decreto de aprobación del Directorio parroquial de las parroquias mozárabes de la Archidiócesis de Toledo

braulio rodriguez escudo

NOS, DOCTOR DON BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA,
por la misericordia divina Arzobispo de Toledo, Primado de España,

APROBACIÓN DEL DIRECTORIO PARROQUIAL
DE LAS PARROQUIAS MOZÁRABES
DE LA ARCHIDIÓCESIS DE TOLEDO

La Iglesia ha cuidado siempre con especial solicitud y ha valorado los ritos litúrgicos (SC 4) como expresión de la fe y como una riqueza espiritual.

Nuestros Predecesores, a lo largo de los siglos, tampoco han escatimado esfuerzos por mantener la vitalidad y la integridad del venerable Rito Hispano-Mozárabe que, por designio de la Providencia, se ha conservado en algunas parroquias de esta ciudad de Toledo y en la Capilla del Corpus Christi de la Santa Iglesia Catedral Primada.

Por otro lado, la realidad social y eclesial de aquellos diocesanos que pertenecen a las parroquias mozárabes, o desean pertenecer, urge que el cuidado pastoral tenga presente sus situaciones personales y familiares.

Así pues, venimos a aprobar y aprobamos el Directorio parroquial de las parroquias mozárabes de la Archidiócesis de Toledo, que acompaña este Decreto.

Dado en Toledo, a 18 de diciembre de 2019.

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 BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA
Arzobispo de Toledo, Primado de España

.

Por mandato de Su Excia.
el Señor Arzobispo Primado,

JOSÉ LUIS MARTÍN FERNÁNDEZ-MARCOTE
Canciller-Secretario General

 


DIRECTORIO PARROQUIAL
DE LAS PARROQUIAS MOZÁRABES
DE LA ARCHIDIÓCESIS DE TOLEDO

La jurisdicción canónica en las parroquias mozárabes personales de Toledo

1. Las parroquias mozárabes de la ciudad de Toledo, «Santas Justa y Rufina, San Lucas y San Sebastián” y «San Marcos, Santa Eulalia y San Torcuato», gozan de la configuración jurídica canónica de parroquias personales a tenor del c. 5181 [1].

2. En este caso, el carácter de parroquias mozárabes les viene dadas por razones históricas y por el Rito Hispano-Mozárabe, que en ellas se celebra como rito litúrgico propio. Este hecho confiere a las parroquias mozárabes y a sus párrocos jurisdicción personal sobre sus súbditos.

3. Cada una de las parroquias mozárabes gozan de feligresía propia que, además de la parroquialidad mozárabe y jurisdicción personal, tienen también parroquialidad y jurisdicción territorial en virtud del domicilio o cuasidomicilio de los feligreses. En consecuencia, los fieles mozárabes tienen doble parroquialidad acumulativa: la personal y la territorial.

4. Por el hecho de que también en ellas se celebren algunos sacramentos en rito romano no se colige que estas parroquias gocen de jurisdicción territorial. El rito siempre es personal y no territorial (c. 112).

5. Administración del Sacramento del Bautismo

5.1. El Misal Hispano-Mozárabe contempla la administración del Sacramento del Bautismo en la solemne Vigilia Pascual.

5.2. El matrimonio mozárabe que bautiza a un hijo en su parroquia mozárabe.

Salvando los requisitos exigidos a los padres y padrinos que solicitan los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, y que figuran tanto en el Código de Derecho Canónico como en el Directorio diocesano, el catecúmeno de padres mozárabes, una vez recibido el bautismo (cfr. c. 111 y art. 1 de M. p. De concordia inter Códices), adquiere por derecho la parroquialidad mozárabe de los padres, según viene siendo el derecho consuetudinario en las dos parroquias. Recibido el bautismo, se inscribirá en el libro sacramental correspondiente, dejando reflejado en el margen que el bautizado «es mozárabe».

5.3. El matrimonio no mozárabe que bautiza a un hijo en una parroquia mozárabe.

La administración de los Santos Sacramentos, incluso los de bautismo y matrimonio, en una Parroquia Mozárabe y la subsiguiente inscripción en los libros Sacramentales, no es, en principio, prueba bastante de calidad y parroquialidad mozárabe, a no ser que del contexto literal de la partida de que se trate, se deduzca claramente la calidad y parroquialidad, de acuerdo con las presentes «Normas».

5.4. El matrimonio mozárabe que bautiza a un hijo en una parroquia no mozárabe.

Los hijos de matrimonio mozárabe bautizados en una parroquia no mozárabe no pierden por ello su parroquialidad mozárabe. Si bien, los padres han de solicitar al párroco mozárabe la inscripción en el padrón parroquial y aportar la partida de bautismo.

6. La celebración del Sacramento del Matrimonio

En la celebración del Sacramento del Matrimonio, téngase presente el c. 1110.

c. 1110: Ordinarius et parochus personalis vi officii matrimonio solummodo eorum valide assistunt, quorum saltem alteruter subditus ssit intra fines suae dicionis.

c. 1110: El Ordinario y el párroco personales, en razón de su oficio, sólo asisten válidamente al matrimonio de aquellos de los que uno al menos es súbdito suyo, dentro de los límites de su jurisdicción.

Así pues, cuando unos novios soliciten contraer matrimonio en una de las parroquias mozárabes, puede ocurrir los siguientes supuestos de hecho:

a) Que uno de los cónyuges sea mozárabe y tenga parroquialidad en una de las Parroquias mozárabes. En este caso, el párroco de la parroquia propia asiste válidamente a este matrimonio por ser súbdito suyo (cf. c. 1110).

b) Que uno de los cónyuges sea mozárabe, tenga parroquialidad en una de las parroquias mozárabes, pero desea celebrar el enlace matrimonial en la otra parroquia mozárabe. En este caso, el párroco asiste válidamente al matrimonio si tiene delegación del párroco de la parroquia mozárabe a la que está adscrito el cónyuge mozárabe o del Ordinario personal (cf. c. 1110).

c) Que ninguno de los cónyuges sea mozárabe. En este caso, los párrocos mozárabes no podrían asistir válidamente el matrimonio (cf. c. 1110). Pero, siguiendo el criterio de territorialidad que poseen los novios y obteniendo previamente la jurisdicción del Vicario General, cualquiera de los párrocos mozárabes podrá asistir al matrimonio, así como cualquier otro sacerdote.

7. La parroquialidad mozárabe

La adquisición de la parroquialidad mozárabe de un católico, y su inscripción en una de las parroquias mozárabes, se regirá por las siguientes normas [2]:

7.1. La autoridad competente: quién otorga la parroquialidad e inscribe al fiel católico en una de las parroquias mozárabes, y la función propia del párroco mozárabe. La parroquialidad e inscripción que concede in fieri la condición de feligrés mozárabe, es un acto jurídico-canónico constitutivo, que otorga al fiel unos derechos y deberes, propios de la parroquialidad personal y del rito, acumulativos con los derechos y deberes propios de su parroquialidad territorial. El fiel mozárabe se convierte en feligrés de la parroquia personal de su rito, por lo que este acto constitutivo le corresponde a la autoridad que tiene capacidad y jurisdicción para ello, es decir al Obispo diocesano.

7.2. La inscripción en una de las parroquias mozárabes, de aquellos católicos que no tienen ascendencia mozárabe.

El Arzobispo de Toledo, como ya hizo el cardenal Mendoza [3], podrá asignar a las parroquias mozárabes diocesanos procedentes de cualquier otra parroquia. (cf. Art. 2, “De Concordia inter Códices”: c. 112 § 3).

7.3. La transmisión de la parroquialidad mozárabe.

Se reconoce expresamente la parroquialidad Mozárabe, como feligreses de las parroquias Mozárabes de «Santas Justa y Rufina, San Lucas y San Se bastián» o de «San Marcos, Santa Eulalia y San Torcuato»:

a) A todos los inscritos por razón de su linaje, sea cualquiera su vecindad o domicilio, en el padrón de las parroquias mozárabes, aprobado por su Eminencia el cardenal González Martín, Arzobispo de Toledo, con fecha de 10 de diciembre de 1982.

b) A los hijos e hijas de matrimonio inscrito en dicho padrón.

c) Los hijos e hijas de matrimonio mozárabe, al contraer matrimonio canónico con cónyuge mozárabe, transmiten la parroquialidad mozárabe.

d) Los hijos e hijas de ascendencia mozárabe, al contraer matrimonio canónico con cónyuge no mozárabe, para transmitir la parroquialidad mozárabe ambos deberán solicitarla y ser aceptada formalmente por el párroco, antes de contraer nupcias.

e) Si no hay acuerdo, el cónyuge mozárabe no pierde su parroquialidad mozárabe. Su descendencia, a la mayoría de edad canónica, podrá optar por la parroquialidad mozárabe. Para ello, habrá de aportar la documentación que demuestre su ascendencia mozárabe.

f) La renuncia a la parroquialidad mozárabe debe hacerse por escrito y ser aceptada por el párroco correspondiente, teniendo como consecuencia que la parroquialidad queda ya sin transmitirse.

g) Dado que los hijos, sean biológicos o adoptados, gozan de los mismos derechos en la Iglesia, el criterio de la transmisión de la parroquialidad mozárabe deberá ser el mismo. La inscripción en el padrón parroquial la harán sus padres adoptivos, mediante el proceso que los párrocos estimen conveniente.

7.4. El proceso de rehabilitación de un católico mozárabe que, en su día, perdió la parroquialidad.

a) Para rehabilitar la parroquialidad mozárabe, el interesado deberá solicitarlo expresamente al propio párroco mozárabe, acreditando debidamente ser católico y de ascendencia mozárabe.

b) Dado el Reglamento Europeo para la Protección de Datos y el correspondiente Decreto de la Conferencia Episcopal Española, de 22 de mayo de 2018, el párroco deberá contar con la licencia explícita del interesado para usar los datos.

c) Además, en virtud de las normas restrictivas de este Decreto de la Conferencia Episcopal, el expediente solo deberá ser conocido por el párroco afectado y la persona que ha llevado a cabo la investigación.

d) En los expedientes de rehabilitación de la parroquialidad mozárabe, los párrocos mozárabes podrán contar con la ayuda de otras personas cualificadas.

e) Completado el expediente, el párroco lo presentará al Arzobispado para que lo examine, dictamine e informe de la veracidad del mismo al propio párroco.

f) Recibido el informe del Arzobispado, el párroco pedirá al Ordinario la resolución que proceda.

g) Quienes, según el procedimiento indicado, rehabiliten su parroquialidad mozárabe, la trasmitirán a sus descendientes de acuerdo con lo establecido en las Normas precedentes.

h) Los párrocos mozárabes confeccionarán periódicamente la Matrícula de feligreses de su parroquia.

i) Los expedientes deberán ser custodiados en el respectivo archivo parroquial.

7.5. La pérdida de la parroquialidad mozárabe.

La pérdida de la parroquialidad mozárabe, se puede dar en estos supuestos:

a) Si el matrimonio se rompe (separación, divorcio, nulidad matrimonial, etc.), la parroquialidad mozárabe adquirida por el hecho de casarse no se pierde porque esta parroquialidad fue concedida previamente al matrimonio, configurándose como un derecho del fiel que queda ligado a la esfera jurídica de la persona en virtud de un acto precedente otorgado por la autoridad competente. Además, debe tenerse en cuenta que la parroquialidad ha sido una concesión ad personam, si bien es verdad que le ha sobrevenido en vistas al futuro matrimonio, pero no del Sacramento del Matrimonio que, por su propia naturaleza, no otorga esta condición. Debe tenerse en cuenta, también, el principio de irretroactividad de la ley (cfr. cc. 4 y 9), por lo que un derecho adquirido no puede perderse en virtud de una nueva ley del legislador, a no ser que vaya contra el derecho divino o natural.

b) La parroquialidad mozárabe puede perderse por expreso deseo del interesado, que deberá solicitarlo por escrito y ser aceptado el párroco mozárabe afectado (cf. 7.3.f).

c) La pérdida de la parroquialidad mozárabe será ipso facto, por un acto de apostasía del feligrés mozárabe, del que tendrá constancia el párroco mozárabe a partir de los libros parroquiales.

Puede ocurrir que el feligrés mozárabe estuviese bautizado en una parroquia distinta a las dos mozárabes; después solicitó la parroquialidad mozárabe en una de ellas, y ha apostatado de su fe, sin que la parroquia personal afectada tenga noticia. En este caso, el Canciller Secretario General del Arzobispado preguntará al apóstata si además es o no feligrés mozárabe; si fuese afirmativo, lo comunicará al párroco respectivo, o a ambos en caso de duda, a fin de que verifique el padrón parroquial y le de baja.

______________________

[1] c. 518: Como regla general, la parroquia ha de ser territorial, es decir, ha de comprender a todos los fieles de un determinado territorio; pero, donde convenga, se constituirán parroquias personales en razón del rito, de la lengua o de la nacionalidad de los fieles de un territorio, o incluso por otra determinada razón.

[2] Cf. Derecho comparado con el Código de las Iglesias Orientales (CCOE) en relación con la adscripción del catecúmeno a la parroquia sui iuris del progenitor. Y el Motu proprio De concordia inter Códices, del papa Francisco, de 31 de mayo de 2016.

[3] El gran cardenal Mendoza, su Privilegio a las parroquias Mozárabes. En Toledo, a 26 de abril de 1484.

Decreto de transmisión de la calidad y parroquialidad mozárabe

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NOS, DOCTOR DON BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA,
por la misericordia divina Arzobispo de Toledo, Primado de España,

TRANSMISIÓN DE LA CALIDAD
Y PARROQUIALIDAD MOZÁRABE

Las parroquias mozárabes de Toledo, desde que la celebración en el venerable Rito quedó circunscrita a ellas, han tenido carácter personal, como reiteradas veces aparece contemplado en los documentos de Nuestros Predecesores. Ellos se ocuparon de legislar sobre la transmisión de la parroquialidad mozárabe, por nacimiento y pertenencia a una familia determinada, sin excluir los casos en que se contemplaba la incorporación de nuevos feligreses. Continuar leyendo “Decreto de transmisión de la calidad y parroquialidad mozárabe”

Decreto por el que se aprueba el Reglamento del Convictorio Sacerdotal Diocesano

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NOS, DOCTOR DON BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA,
por la misericordia divina Arzobispo de Toledo, Primado de España,

DECRETO
REGLAMENTO DEL CONVICTORIO SACERDOTAL DIOCESANO

Después de transcurridos diez años de la aprobación del Convictorio Sacerdotal Diocesano, con el deseo de lograr una mejor atención a los sacerdotes que acaban de recibir el sacramento del Orden Sacerdotal y con el anhelo de que en estos primeros años de su sacerdocio puedan seguir un curso especial en el que se les brinde “la ocasión de adquirir un conocimiento más completo de los métodos pastorales y de la Teología, de consolidar su vida espiritual y de compartir con los hermanos sus experiencias apostólicas” (PO 19), y coordinado por el Vicario episcopal para el clero, por el presente,

DECRETO

La aprobación del nuevo reglamento del “Convictorio Sacerdotal Diocesano”, de obligado cumplimiento para todos los sacerdotes diocesanos, y donde se expresa la naturaleza, objetivos, organización y funcionamiento del mismo.

Publíquese el presente Decreto, junto con el Reglamento, en el Boletín Oficial de la Archidiócesis, y guárdese un ejemplar en el Archivo de esta Curia.

Dado en Toledo, a 18 de diciembre de 2019.

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 BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA
Arzobispo de Toledo, Primado de España

.

Por mandato de Su Excia.
el Señor Arzobispo Primado,

JOSÉ LUIS MARTÍN FERNÁNDEZ-MARCOTE
Canciller-Secretario General

 


CONVICTORIO SACERDOTAL
REGLAMENTO

INTRODUCCIÓN

En el curso 2008-09 comienza en la Archidiócesis de Toledo un Convictorio Sacerdotal para los sacerdotes en sus dos primeros años de vida sacerdotal.

Este convictorio sacerdotal es creado por mandato del Sr. Arzobispo buscando la mejor atención a los sacerdotes que acaban de recibir el sacramento del orden y se incorporan al presbiterio diocesano.

El convictorio está encomendado a la Vicaría para el clero y contará con la presencia de un director en la Casa de Ejercicios, lugar en que residirán los sacerdotes del Convictorio. Al ser sacerdotes en sus dos primeros años de vida sacerdotal, mantendrán la relación y la referencia formativa también del Seminario Diocesano.

Por esta razón, el Seminario, participará convenientemente en las actividades del Convictorio.

PREÁMBULO DOCTRINAL

“La formación permanente es una exigencia intrínseca del don y del ministerio sacramental recibido, necesaria en todo tiempo, pero hoy particularmente urgente” (PDV 70).

“Consideren, además, los Obispos, o en particular, o reunidos entre sí, el modo más conveniente de conseguir que todos los presbíteros, en tiempo determinado, sobre todo en los primeros años después de su ordenación, puedan asistir a un curso en que se les brinde la ocasión de conseguir un conocimiento más completo de los métodos pastorales y de la ciencia teológica, y, sobre todo, de fortalecer su vida espiritual y de comunicarse mutuamente con los hermanos las experiencias apostólicas” (PO 19).

La exhortación apostólica del Papa san Juan Pablo II “Pastores Dabo Vobis” actualiza esta necesidad con las siguientes palabras:

“La formación permanente asegura la madurez humana, espiritual, intelectual y pastoral de los sacerdotes” (PDV 78).

“Como ha recordado Benedicto XVI «el tema de la identidad sacerdotal […] es determinante para el ejercicio del sacerdocio ministerial en el presente y en el futuro». Estas palabras del Santo Padre constituyen el punto de referencia sobre el cual fundar la formación permanente del clero: ayudar a profundizar el significado de ser sacerdote. «El sacerdote tiene como relación fundamental la que le une con Jesucristo, Cabeza y Pastor» y, en este sentido, la formación permanente debería ser un medio para acrecer esta relación “exclusiva”, que necesariamente se repercute sobre toda la persona del presbítero y sus acciones. La formación permanente es una exigencia, que nace y se desarrolla a partir de la recepción del sacramento del Orden, con el cual el sacerdote no es sólo «consagrado» por el Padre, «enviado» por el Hijo, sino también «animado» por el Espíritu Santo. Esta exigencia está destinada a asimilar progresivamente y de modo siempre más amplio y profundo toda la vida y la acción del presbítero en la fidelidad al don recibido: «Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti» (2Tim 1, 6).

Se trata de una necesidad intrínseca al mismo don divino, que debe ser continuamente «vivificado» para que el presbítero pueda responder adecuadamente a su vocación. Él, en cuanto hombre situado históricamente, tiene necesidad de perfeccionarse en todos los aspectos de su existencia humana y espiritual para poder alcanzar aquella conformación con Cristo, que es el principio unificador de todas las cosas” (Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros).

CAPÍTULO I: NATURALEZA Y OBJETIVOS DEL CONVICTORIO

Artículo 1. El Convictorio Sacerdotal es un centro-hogar sacerdotal que, por iniciativa del Sr. Arzobispo y encomendado a la Vicaría para el clero, en colaboración con un Director, trata de contribuir a la formación permanente de los sacerdotes en sus dos primeros años de vida sacerdotal.

Artículo 2. Los objetivos del Convictorio son: 1) la formación humana; 2) la vida espiritual; 3) la formación intelectual; 4) la formación pastoral.

Artículo 3. Para lograr estos objetivos, los miembros del Convictorio, en un clima de libertad y responsabilidad, se comprometen a participar en todos los actos programados, tanto de piedad como de organización de la vida comunitaria.

CAPÍTULO II: MEDIOS PARA CONSEGUIR LOS OBJETIVOS

Artículo 4. Dimensión humana:

El Convictorio debe ser un reflejo vivo de la fraternidad presbiteral que nace del sacramento del orden. El sacerdote debe, pues, acrecentar y profundizar aquella sensibilidad humana que le permite comprender las necesidades y acoger los ruegos, intuir las preguntas no expresadas, compartir las esperanzas y expectativas, las alegrías y trabajos de la vida ordinaria; ser capaz de encontrar a todos y dialogar con todos (PDV 72). Por ello:

-Se cuidarán con detalle los diversos aspectos de la vida comunitaria y se organizará la colaboración de todos en las tareas comunes.

-Se fijarán en el proyecto anual los temas formativos relativos a este objetivo.

Artículo 5. Dimensión espiritual:

La celebración de la Eucaristía como centro de la vida cristiana, es, además, junto con la caridad pastoral, el fundamento de la espiritualidad del sacerdote diocesano. Por ello:

 -La celebración y participación diaria en la Eucaristía y en la Liturgia de las Horas será signo evidente de una verdadera fraternidad y de una espiritualidad acendrada.

 -En el Convictorio de favorecerá la participación en los Ejercicios Espirituales que organiza la Vicaría para el clero.

-En el programa del Convictorio se establecerá la periodicidad de los retiros para los sacerdotes participantes. Los días de retiro son ocasión para un crecimiento espiritual y pastoral; para una oración más profunda y tranquila; para una vuelta a las raíces de la identidad sacerdotal; para encontrar nuevas motivaciones para la fidelidad y la acción pastoral (PDV 80).

-Se tendrá en cuenta que los participantes en el Convictorio son sacerdotes en sus dos primeros años de ordenación y que, por tanto, la ayuda de la dirección espiritual es un medio necesario para cuidar el ministerio recibido. Por eso, se favorecerá el cultivo de la dirección espiritual, buscando que los Directores Espirituales del Seminario puedan tener presencia también en el Convictorio para el diálogo pausado, para lo confesión sacramental. A esto mismos directores espirituales se les ofrecerá la encomienda de algunos retiros o de otras tareas espirituales en el Convictorio.

Artículo 6. Dimensión intelectual:

Los encuentros de estudio y de reflexión común que aseguran una síntesis más madura entre los diversos elementos de la vida espiritual, cultural y apostólica, abren la mente y el corazón a los nuevos retos de la historia y a las llamadas que el Espíritu dirige a la Iglesia. Son por ello muy importantes en la formación permanente (PDV 80). Para lograr este objetivo:

-Todos los miembros del Convictorio serán alumnos del bienio de Teología en el Instituto de Teología de san Ildefonso. Puede que algún sacerdote no participe en el bienio de Teología, esta excepción puntual se tratará directamente con el Sr. Arzobispo.

–A lo largo del año se ofrecerán otros temas complementarios, según el programa que organiza la Delegación para el Clero.

-Otras posibilidades culturales que se pueden ofrecer desde la Diócesis serán tratadas en su propuesta con el Director del Convictorio y con el Vicario para el clero.

Artículo 7.- Dimensión pastoral:

Es esencial, para una vida espiritual que se desarrolla a través del ejercicio del ministerio, que el sacerdote renueve continuamente y profundice cada vez más la conciencia de ser ministro de Jesucristo, en virtud de la consagración sacramental y de la configuración con Él, Cabeza y Pastor de la Iglesia (PDV 25). Para ello:

-El sacerdote que participa en el convictorio, de manera general, estará ya incorporado a alguna parroquia como párroco o como vicario parroquial, o con otro cargo o tarea que le haya encomendado el Sr. Arzobispo.

-Esta primera experiencia pastoral necesita ser especialmente contrastada, alentada y revisada en los primeros años del ministerio. Por eso, se fomentará la comunicación entre los miembros del Convictorio de la experiencia pastoral.

-Se facilitará la presencia de sacerdotes experimentados que ayuden el sacerdote del convictorio a hacer una buena incorporación a la vivencia de su ministerio pastoral.

-Toda esta dimensión pastoral y las actividades relacionadas con su revisión y profundización tendrán un espacio en el programa del Convictorio.

CAPÍTULO III: LOS MIEMBROS DEL CONVICTORIO

Artículo 8. Los destinatarios del Convictorio son aquellos presbíteros en sus dos primeros años de ordenación. Ordinariamente se matricularán en el bienio de Teología de nuestro Instituto Superior de Teología “San Ildefonso”.

Artículo 9. Si existieran otros sacerdotes que pidieran ser admitidos en el Convictorio se estudiará caso por caso.

CAPÍTULO IV: ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO

Artículo 10. El Director. Nombrado por el Sr. Arzobispo, en colaboración con la Vicaría para el Clero, es el moderador de toda la vida del Convictorio.

Entre sus funciones destacan:

-Velar para que la vida del Convictorio responda a los objetivos establecidos en este Reglamento y tomar las decisiones que sean necesarias para el correcto funcionamiento de la casa.

 -Organizar la vida litúrgica y de piedad de la casa, especialmente la celebración diaria de la Eucaristía y de la Liturgia de la Horas. -Elaborar un informe anual donde se detallen los acontecimientos más relevantes de curso, al que se adjuntará la valoración realizada por los propios miembros del Convictorio.

Artículo 11. El Director, de acuerdo con el Sr. Arzobispo y en diálogo con el Vicario para el clero, tomará las medidas oportunas cuando exista algún incumplimiento grave de este Directorio.

Toledo, 18 de diciembre de 2019.

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✠ BRAULIO RODRÍGUEZ PLAZA
Arzobispo de Toledo, Primado de España

¡Felices Pascuas! Estamos en Navidad

Carta de
Mons. D. Julián López Martín
Obispo de León

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Queridos diocesanos:

¡Feliz Navidad! ¡Felices Pascuas! Así, en plural porque Navidad es la ‘primera’ Pascua, la de Dios Padre que nos amó tanto que entregó a su propio Hijo para que nos transmitiera la misma vida que Él posee. Ante tanta generosidad no puede haber lugar para la tristeza, cuando se nos ha concedido compartir esa vida, la que elimina el miedo a la muerte y nos infunde la esperanza y la alegría de una eternidad dichosa. Después vendrá la Pascua de Jesucristo, el Hijo de Dios que “por nosotros los hombres y por nuestra salvación” no solo bajó de los cielos sino que entregó su propia vida para que nosotros la tuviéramos abundante. Continuar leyendo “¡Felices Pascuas! Estamos en Navidad”