En la clausura del Año Jubilar de Santo Domingo de La Calzada

Carta de
Mons. D.  Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada–Logroño

carlos escribano

Domingo 12 de enero de 2020

Este domingo, en la fiesta del Bautismo del Señor, clausuramos el Año Jubilar Calceatense en el Milenario del Nacimiento de Santo Domingo de La Calzada y procederemos al cierre de la Puerta Santa, de la Puerta del Perdón. Presidirá la celebración D. Juan José Omella, cardenal arzobispo de Barcelona.

El momento de la clausura es un momento propicio para agradecer todas las gracias recibidas en estos meses y para seguir confiando en la intercesión del Santo para que sean muchos los frutos que vayan surgiendo en los meses y años sucesivos, consecuencia de la celebración de este Jubileo. Estoy convencido de que la conmemoración de este Milenario ha estimulado a nuestra comunidad diocesana a aspirar a la santidad que con naturalidad y audacia supo vivir Santo Domingo de La Calzada y que tan importante es -el desarrollo de la Pastoral de la Santidad-, en la consolidación de nuestra Misión Diocesana EUNTES.

Hoy miramos con gratitud al 25 de abril, cuando D. Ricardo Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, y en presencia de los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Pamplona, de muchos canónigos de toda España y de muchísimos fieles, inauguró este Jubileo, Abrió la Puerta del Perdón, tan magníficamente elaborada por el padre Rupnik, en la que se representa la parábola del Hijo Pródigo, que ha iluminado a muchos peregrinos penitentes que a lo largo de estos meses han tenido la oportunidad de recibir el Sacramento del Perdón.

En los meses que ha durado el Jubileo calceatense, han sido muchas las personas que han peregrinado a la tumba del Santo: parroquias, arciprestazgos, asociaciones religiosas, colegios y delegaciones de nuestra diócesis; peregrinaciones desde otras diócesis españolas y colegios profesionales. Familias, jóvenes, enfermos, misioneros, religiosos, sacerdotes y obispos. Y muchísimos fieles que, caminado hacia Santiago de Compostela, han podido recibir la gracia de este Año Santo como un regalo singular de la Providencia.

Son muchos también los actos culturales que a lo largo de estos meses se han desarrollado en la ciudad, en torno al Milenario del nacimiento del Santo: un gran número conciertos, exposiciones (entre las que destaca Dominicus) o el IV Simposio Internacional sobre Santo Domingo de La Calzada. Agradecer en la vocación que tiene la Catedral calceatense de promover el diálogo fe – cultura, la inauguración de la decoración de la cripta elaborada por el P. Rupnik: un espacio de profunda tradición religiosa en el que se custodian las reliquias del Santo y que se ha visto embellecido con la propuesta teológica de unos mosaicos que dialogan desde la belleza con el visitante, para llevarle a Dios.

La herencia de Santo Domingo de La Calzada, que la celebración de este Jubileo nos ha ayudado a redescubrir y a actualizar, debe seguir siendo para nosotros luz en nuestros retos pastorales actuales. Él, amando construyó camino; nosotros amando debemos construir un Iglesia en salida que sea capaz de proponer el mensaje de la salvación a nuestros contemporáneos. Los caminos por él trazados, deben convertirse en fuente de inspiración en nuestra Misión Diocesana. Subrayo algunos: supo situarse ante las necesidades de sus contemporáneos y darles respuesta siguiendo el camino de las obras de misericordia. Se convirtió en un gran evangelizador proponiendo una evangelización integral en su audaz atención a los peregrinos jacobeos, de quienes cuidaba corporal y espiritualmente, abriendo su corazón y el horizonte de su vida a la trascendencia.

Santo Domingo ha sido custodio de la fe de muchas generaciones de calceatenses que a lo largo de la historia se han acercado a Jesucristo por mediación del Santo. Su herencia se percibe viva en la ciudad y en La Rioja. Pedimos al Santo que interceda por todos. Que su patronazgo diocesano sea eficaz y fecundo. Que nos anime en nuestra Misión diocesana EUNTES, en nuestro compromiso con los más necesitados y que por su mediación descubramos la fuerza de nuestra vocación bautismal y nos conceda también vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa.

No quiero terminar sin dar las gracias a todos los que de un modo u otro han hecho posible la realización de este Jubileo. Gracias al cabido de la Catedral y a sus sacerdotes, a la cofradía del Santo y a las demás cofradías de Santo Domingo, a todos los voluntarios. Gracias a los mecenas que han apoyado el desarrollo de este gran acontecimiento. Al ayuntamiento de la Ciudad y al Gobierno de La Rioja, a los miembros del Comité de Honor, especialmente a sus majestades los Reyes de España. Y a todos los diocesanos que a lo largo de estos meses habéis peregrinado a la capital calceatense para ganar el Jubileo.

¡Que Santo Domingo de La Calzada siga protegiéndonos a todos!

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✠ Carlos Escribano Subías
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

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