Con respeto pero sin miedo, en su nombre, juntos. Aupa!

Carta de Mons. D. Juan Carlos Elizalde Espinal
Obispo de Vitoria

Queridos diocesanos de esta Iglesia que peregrina en Vitoria, nuestros mejores deseos en este extraño principio del curso pastoral 2020-2021. Kurtso hasiera ona izan dezagun!

Resuena el lema del Domund de este año: “Aquí estoy, mándame” (Isaías 6,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: «¿A quién enviaré?» (ibíd.) Hoy la pregunta interroga a una humanidad frágil, amenazada, vulnerable y más necesitada que nunca. “En este contexto, la llamada a la misión, la invitación a salir de nosotros mismos por amor de Dios y del prójimo se presenta como una oportunidad para compartir, servir e interceder. La misión que Dios nos confía a cada uno nos hace pasar del yo temeroso y encerrado al yo reencontrado y renovado por el don de sí mismo”, dice el Papa Francisco este año en su mensaje de la Jornada Mundial de la Misiones. No es momento de ceder al miedo, a la inseguridad y a la comodidad perezosa. Es momento de reencontrarnos con lo esencial de la fe y de nosotros mismos y de renovar nuestra entrega refrescando nuestro agradecimiento al Señor y a los hermanos. Es momento de ánimo, de comunión y de esperanza. A más dificultades, mayor espacio para la fraternidad, el afecto y la creatividad.

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El antivirus se llama esperanza

Carta de Mons. D. José Leonardo Lemos Montanet
Obispo de Orense

Estamos viviendo en la sociedad y, por consiguiente, en la Iglesia, una situación insólita. Nuestro estilo de vida estaba afectado hasta ahora por un creciente y alarmante individualismo, así como por un aplastante consumismo y por la fuerza de la inmediatez. Con dolor hemos experimentado cómo la muerte se ha acercado a nuestra vida, creciendo el miedo y la inseguridad y, lo que ha sido peor, llegando en ocasiones a perder la esperanza. Nuestra sociedad, que había alcanzado un progreso indescriptible y en la que el bienestar social se convirtió en una motivación última, se vio resquebrajada al ver amenazadas la salud propia y ajena.

Parece que hasta el momento estábamos actuando de forma arrogante, creíamos haber dominado la naturaleza y que ninguna amenaza podría vencer las competencias de la medicina actual, casi divinizada. En este contexto, nos hemos encontrado con un virus global, una pandemia generalizada que resulta persistente y está generando un cambio en nuestras formas de actuar.

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