Mensaje para la Jornada por la Vida 2022

COGER Y CUIDAR LA VIDA, DON DE DIOS

Mensaje para la Jornada por la Vida

25 de marzo de 2022

En la solemnidad de la Anunciación del Señor toda la Iglesia es convocada a celebrar el misterio más excelso de nuestra fe, la encarnación del Hijo de Dios y, unido a dicho misterio, a celebrar una Jornada por la Vida.

Entrar en este misterio del Verbo encarnado nos lleva a tomar conciencia del gran amor del Padre que «tanto amó al mundo que entregó a su Unigénito» (Jn 3, 16) para salvarnos. Si Dios envía a su Hijo es porque ama al hombre, ama la vida de los hombres, a los que ha destinado a ser sus hijos y alcanzar la santidad (cf. Ef 1, 4-5). En efecto, Dios es la fuente del ser y de la vida, que por amor creó al ser humano a su imagen y semejanza (cf. Gen 1, 27) y que ahora, viniendo al mundo, quiere alumbrar al hombre, comunicarle la nueva vida de la gracia (cf. Jn 1, 4. 9). Sin embargo, no quiso Dios restaurar la vida del hombre herida por el pecado sin contar con la colaboración humana. Así, en esta solemnidad de la Anunciación celebramos que el «sí» de la Virgen María se ha convertido en la puerta que nos ha abierto todos los tesoros de la redención.

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Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará

Carta de Mons. D. Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

Queridos fieles diocesanos, hombres y mujeres de paz,

En este tiempo de tribulación, cuando miramos con estupor y con consternación el dolor de los ucranianos; cuando las imágenes de desolación, de muerte, de familias obligadas a dejar sus hogares, de niños que atraviesan solos las fronteras huyendo de la guerra… llenan nuestra alma de penar, de incertidumbre, de desconsuelo… Quiero que las palabras que pronunció María a los tres pastorcillos de Fátima resuenen en nuestro corazón como un himno de esperanza y juntos confiemos en la promesa de la Santísima Virgen a aquellos niños portugueses: “Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará”.

El mensaje de la Virgen María cobra, un siglo después, la misma vigencia que tuvo entonces y ante la crisis humanitaria y la guerra que se cierne sobre Ucrania, como cristianos debemos confiar en el poder de la oración y en las promesas de la Madre de Dios para con sus hijos: “Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”.

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