Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas

Carta de Mons. D. Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Domingo, 8 de mayo de 2022

Llegamos hoy al IV domingo de Pascua que, por las lecturas que escuchamos en la Misa, llamamos del “Buen Pastor”. Por eso hoy somos invitados a orar por las vocaciones y celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas.

En este día queremos visibilizar la llamada vocacional y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de colaborar con la oración y la aportación económica con todas las vocaciones del mundo.

Hoy toda la Iglesia eleva su oración al Padre para que nos conceda vocaciones, a la vida sacerdotal, a la vida consagrada y a las diversas vocaciones laicales. Cada vocación es un don de Dios que contribuye al crecimiento de la Iglesia y que, desde distintos servicios y ministerios, embellece a toda la Iglesia. Dios es el Dueño de la mies; nosotros debemos rezar sin cesar, conscientes que la oración y el sacrificio son la base indispensable en el trabajo vocacional.

La preocupación por las vocaciones no es solo la del obispo, de los sacerdotes o religiosos y religiosas; debe ser una preocupación de todo bautizado. Todos debemos estar preocupados y todos con confianza debemos pedirle al Señor este don de las vocaciones.

Además, este día nos impulsa a renovar la pastoral vocacional. Es necesario que en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia hagamos la propuesta vocacional. De una forma sencilla debemos hacer siempre la propuesta vocacional. A la vez, debe ser perseverante, sin desfallecer, porque la pastoral vocacional necesita de amor, celo, paciencia, constancia e inventiva en la aplicación práctica. Si queremos vocaciones, necesitamos hacer muchos contactos y propuestas. Es cierto que las vocaciones son un don de Dios, pero, no podemos olvidar que el Señor también cuenta y quiere nuestra colaboración.

Todavía seguimos teniendo muchas oportunidades de hacer la propuesta. Los niños y niñas que vienen a las catequesis siguen siendo numerosos; los adolescentes y jóvenes, aunque vienen en menor número, sin embargo, tenemos la gracia de que en nuestra diócesis todavía siguen siendo numerosos los que piden la confirmación. Todo ello es una oportunidad para dar a conocer lo que significan las distintas vocaciones de la Iglesia y entusiasmar a algunos.

Junto a estas oportunidades, no podemos olvidar que para responder a la llamada de Dios hace falta dar a conocer a Jesucristo y su Evangelio. Nuestras comunidades, aunque sean pequeñas deben ser unos grupos que conocen a Jesús, que lo aman y se entusiasman con el Evangelio y con la vida que transmiten los sacramentos. Sólo las comunidades cristianas vivas saben acoger con prontitud las vocaciones y después acompañarlas en su desarrollo, como madres que velan por el crecimiento y la felicidad del fruto de sus entrañas.

En manos de la Virgen María, en este mes de mayo, ponemos nuestra oración de este día, para que el Señor nos bendiga con abundantes vocaciones.

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