Santa Misa para el inicio del ministerio como Arzobispo coadjutor de Granada

Alocución de Mons. D. José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada

S.I. Catedral de la Encarnación, Granada
Sábado, 1 de octubre de 2022

Sr. Arzobispo de Granada, cardenales, arzobispos y obispos presentes, expresión de nuestra comunión episcopal, Sr. Consejero Encargado de  Negocios de la Nunciatura en España, queridos sacerdotes concelebrantes de Granada, de Ávila, de la CEE y de otras diócesis hermanas.

Autoridades (Autonómicas, provinciales y locales; civiles y militares. Saludo especialmente a los Alcaldes de Granada y Ávila). Gracias por vuestra presencia, señal de la colaboración institucional  con la Iglesia en favor del bien común de los ciudadanos de Granada.

Miembros de la Vida Consagrada y de Hermandades y Cofradías, seminaristas. Hermanos y hermanas presentes en esta celebración y venidos de Ávila, de Madrid, Badajoz y de Zalamea de la Serena, mi pueblo natal, con su párroco.

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Santa Misa para la toma de posesión de su ministerio como Arzobispo Coadjutor de Granada de Don José María Gil Tamayo

Homilía de Mons. D. Francisco Javier Martínez Fernández
Arzobispo de Granada

S.I. Catedral de la Encarnación, Granada
Sábado, 1 de octubre de 2022

1. Queridísima Iglesia del Señor, Esposa de Jesucristo, Pueblo Santo de Dios, hermanos y amigos todos:  Dejad, en primer lugar, que mi corazón exprese la profunda gratitud que hoy llena mi vida. No puedo, no podría dejar de dar gracias a Dios, antes que nada, por el regalo grande que nos ha congregado esta mañana: la inauguración del ministerio de D. José María Gil Tamayo como Arzobispo Coadjutor de nuestra diócesis de Granada. Es, en efecto, un regalo y un gozo. Un regalo que, en primer lugar, agradezco a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, origen y plenitud de todas las cosas y de todos los acontecimientos. Y en segundo lugar, al Santo Padre, que ha querido proveer con gran caridad y afecto a las necesidades de esta Iglesia de Granada, que sé que lleva en el corazón. Este último gesto se añade, ahora que ya no tengo la salud ni  las fuerzas que tenía en aquel ya lejano 2003,  a las otras muchas muestras de afecto paternal que me ha mostrado a lo largo de su pontificado. Y puesto que estamos hablando de gratitud, dejadme expresarla también en este momento a tantos hermanos que habéis querido acompañar a D. José María en su traslado a la montaña de Granada, a Sierra Nevada, como dice la bula papal de su nombramiento. Sres. Cardenales, D. Ricardo y D. Aquilino, gracias; querido D. Antonio, gracias por haber venido a ésta que hace años fue también su diócesis. Queridos hermanos arzobispos y obispos, gracias por vuestra comunión, por estar aquí esta mañana, por acompañarnos en esta nueva etapa de nuestras vidas y de la vida de la diócesis. También hago extensivas esas gracias a algunos arzobispos y obispos, y a muchos sacerdotes y fieles, así como a algunas autoridades de la universidad eclesiástica San Dámaso y de la UPSA, que no están aquí porque no pueden (las dos universidades tienen hoy su inauguración de curso), pero que sé que hubieran deseado mucho estar, y que están unidos a ella mediante lo que verdaderamente más vale, que es la comunión de los santos. Querido Mons. Daniele Liessi, Consejero Primero de la Nunciatura, gracias por haber venido a traernos la bula del Santo Padre;  le ruego que transmita al Sr. Nuncio mi comunión y mi afecto grandes. Queridos Sr. Alcalde de Granada, Alcalde de Ávila, Sr. Delegado de la Junta de Andalucía en Granada, Presidente de la Audiencia, excelentísimas autoridades civiles y militares, así como de las fuerzas de seguridad del estado, de la universidad de Granada y de la Universidad Católica de Ávila, bienvenidos a esta celebración, solemne y familiar a la vez, gozosa y llena de esperanza, en la que acogemos a D. José María en nuestra diócesis.

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