Constitución apostólica “Episcopalis communio”

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FRANCISCO

CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA
EPISCOPALIS COMMUNIO
SOBRE EL SÍNODO DE LOS OBISPOS

1. LA COMUNIÓN EPISCOPAL (Episcopalis communio), con Pedro y bajo Pedro, se manifiesta de forma peculiar en el Sínodo de los Obispos, que, instituido por Pablo VI el 15 de septiembre de 1965, constituye una de las herencias más valiosas del Concilio Vaticano II [1]. Desde entonces, el Sínodo, nuevo en su institución pero antiquísimo en su inspiración, colabora eficazmente con el Romano Pontífice, según las formas por él mismo establecidas, en las cuestiones de mayor importancia, es decir aquellas que requieren especial ciencia y prudencia para el bien de toda la Iglesia. De tal manera, el Sínodo de los Obispos, «que obra en nombre de todo el episcopado católico, manifiesta, al mismo tiempo, que todos los Obispos en comunión jerárquica son partícipes de la solicitud de toda la Iglesia»[2]. Continuar leyendo “Constitución apostólica “Episcopalis communio””

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Constitución apostólica “Veritatis gaudium”

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FRANCISCO

CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA
VERITATIS GAUDIUM
SOBRE LAS UNIVERSIDADES
Y FACULTADES ECLESIÁSTICAS

PROEMIO

1. LA ALEGRÍA DE LA VERDAD ―Veritatis gaudium― manifiesta el deseo vehemente que deja inquieto el corazón del hombre hasta que encuentre, habite y comparta con todos la Luz de Dios[1]. La verdad, de hecho, no es una idea abstracta, sino que es Jesús, el Verbo de Dios en quien está la Vida que es la Luz de los hombres (cf. Jn 1,4); el Hijo de Dios que es a la vez el Hijo del hombre. Sólo Él, «en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación»[2]. Continuar leyendo “Constitución apostólica “Veritatis gaudium””

Constitución apostólica “Vultum Dei quaerere”

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FRANCISCO

CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA
VULTUM DEI QUAERERE
SOBRE LA VIDA CONTEMPLATIVA FEMENINA

1. LA BÚSQUEDA DEL ROSTRO DE DIOS atraviesa la historia de la humanidad, llamada desde siempre a un diálogo de amor con el Creador.[1] El hombre y la mujer, en efecto, tienen una dimensión religiosa indeleble que orienta su corazón hacia la búsqueda del Absoluto, hacia Dios, de quien perciben la necesidad, aunque no siempre de manera consciente. Esta búsqueda es común a todos los hombres de buena voluntad. Y muchos que se profesan no creyentes confiesan este anhelo profundo del corazón, que habita y anima a cada hombre y a cada mujer deseosos de felicidad y plenitud, apasionados y nunca saciados de gozo. Continuar leyendo “Constitución apostólica “Vultum Dei quaerere””