Dios es un maestro que examina y dictamina

Carta de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Domingo, 22 de enero de 2023

Hay un sentimiento en el ambiente cultural, social o incluso religioso dónde se ha puesto de moda el “buenismo” (todo es bueno y no existe nada malo). Es un grave error que lleva a la falta de realismo. El pecado, por mucho que se le quiera eliminar, existe. Basta reflexionas sobre los Diez Mandamientos de la Ley de Dios. Es el mejor examen que la razón –como iluminadora existencial- no puede marginar. Dios no se contradice a sí mismo, todo lo contrario, Él muestra lo verdadero y auténtico que ha impreso en el corazón humano.

Ahora bien, como sucede muchas veces, el ser humano se desvía del camino y busca otros senderos creyendo que así es más libre. Por el contrario lo único que encuentra es la esclavitud de sus propios caprichos o vicios que le atan. Y como quiere justificarse comienza reafirmándose y creyéndose más en sí mismo que en Dios y busca la alternativa afirmando que el pecado no existe, que es algo del pasado oscuro y así va dando tumbos racionalistas que le llevan al vaciamiento interior. No encuentra salida y se desespera o más bien entra en una honda depresión anímica y psicológica, porque la tiniebla nunca será luz.

Continuar leyendo «Dios es un maestro que examina y dictamina»

Santa Misa por el eterno descanso del Sumo Pontífice emérito Benedicto XVI

Homilía de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

S.I. Catedral de Santa María la Real, Pamplona
Sábado, 7 de enero de 2023

LA VERDAD OS HARÁ LIBRES

Quiero comenzar con una frase que me impresionó, cuando el Papa Benedicto XVI se dirigía a los jóvenes alemanes, en el mes de septiembre del año 2011, en la ciudad de Friburg (Alemania). Les decía: “Buscad la osadía de ser santos brillantes, en cuyos ojos y corazones reluzca el Amor de Cristo, llevando así luz al mundo”. Ante tantas tinieblas que se ciernen en nuestra vida y que, tantas veces no dejan ver lo más real y auténtico de nuestra existencia, conviene pasearse por los grandes maestros que nos advierten: “Vigilad para que nadie os seduzca por medio de vanas filosofías y falacias, fundadas en la tradición de los hombres y en los elementos del mundo, pero no en Cristo” (Col 2, 8). La grandeza del misterio es mucho más grande que toda nuestra ciencia. Por eso, el Papa Benedicto XVI escogió dos palabras de la tercera carta de San Juan, “Cooperador de la Verdad”, como lema episcopal y también como el lema de su pontificado. Y es cierto que cuánto más leemos sus escritos, más observamos que tiene una mente muy lúcida y no cesa de defender la Verdad que es Cristo. En él confluye toda una corriente que muestra la profundidad de la razón, siempre asegurada e iluminada por la fe.

Continuar leyendo «Santa Misa por el eterno descanso del Sumo Pontífice emérito Benedicto XVI»

Luz de Cristo como resplandor de la verdad

FRANCISCO PÉREZ GONZÁLEZ
Arzobispo de Pamplona,
Obispo de Tudela

LUZ DE CRISTO COMO RESPLANDOR DE LA VERDAD

Ante el fallecimiento del Papa Benedicto XVI no puedo por menos que dar gracias a Dios por su entrega generosa y fiel a Cristo y a su Iglesia. Con su talante sencillo se le veía pasear, cuando era cardenal, por las calles del Vaticano. Vivía en un piso sencillo y comía frecuentemente en el restaurante cercano a su casa. Más de una vez le pude saludar y sus expresiones de alegría y cercanía me admiraban. De ahí entiendo que, cuando fue elegido Papa, lo primero que dijo fue: “Los cardenales han elegido a un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. El hecho de que el Señor puede trabajar y actuar incluso con medios insuficientes me consuela, y sobre todo me encomiendo a vuestras oraciones”.

No cabe duda que en su experiencia humana y cristiana se sustentaba profundamente y alimentaba de la oración de donde emanaba su alegría y ,aún mas, de donde surgía una corriente teológica que se convertía en una luz brillante en escritos maravillosos: “Aprendemos a permanecer tiempo delante de Dios, del Dios que se reveló en Jesucristo; aprendamos a reconocer en el silencio, en lo más íntimo de nosotros mismos, su voz que nos llama y nos reconduce a la profundidad de nuestra existencia, a la fuente de la vida, al manantial de la salvación, para llevarnos más allá del límite de nuestra vida y abrirnos a la medida de Dios, a la relación con él, que es Amor Infinito”.

Continuar leyendo «Luz de Cristo como resplandor de la verdad»

La vida espiritual tiene su sabia estructura

Carta de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Domingo, 1 de enero de 2023

La vida espiritual no se sostiene en facetas, más o menos de un protocolo, según deseo narcisista de la persona, sino que tiene una estructura interior seria y profunda que ayuda para crecer con madurez psicológica y espiritual. Son como notas musicales armónicamente agrupadas. Esto me recuerda lo que decía el apóstol San Juan: “Mirad qué amor tan grande nos ha mostrado el Padre: que nos llamemos hijos de Dios, ¡y lo somos! Por eso el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él” (1Jn 3, 1). He aquí el secreto de la auténtica espiritualidad. Lo primero de todo y ante todo saber que somos hijos de Dios. Sin esta premisa lo demás quedará tan en el aire que no se podrá sostener. Cuántas veces hemos oído decir: “Me convertí a la fe el día que descubrí que Dios me ama”. Los vacíos que, muchas veces, siente el corazón tienen como fondo el “no sentirse uno amado”. Son los vacíos que sólo pueden llenarse de este Amor que es infinito, además viene acompañado de su misericordia, porque la medicina del corazón es el amor misericordioso que en Dios tiene su origen y su fin.

Hay otra faceta importante es reconocer que el prójimo es mi hermano: “En esto hemos conocido el amor: en que Jesucristo dio su vida por nosotros. Por eso también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos… Hijos, no amemos de palabra ni con la boca, sino con obras y de verdad” (1Jn 3, 16-18). Los santos lo han vivido con plena conciencia y ellos han gozado: “No podemos amarnos unos a otros con rectitud sin la fe en Cristo; ni podemos creer de verdad en el nombre de Jesucristo sin amor fraterno” (San Beda, In 1 Epistolam Sancti Ioannis, ad loc.). En el proceso de madurez espiritual conviene siempre hacer un examen de conciencia y preguntarnos se estamos a bien con el prójimo. Si es afirmativo se puede decir que estamos en el buen camino de la vida espiritual y este estilo de vida se le denomina con la palabra santidad (perfección en la caridad).

Continuar leyendo «La vida espiritual tiene su sabia estructura»

¡Feliz Navidad!

Carta de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Domingo, 25 de diciembre de 2022

Queridos diocesanos:

En la proximidad de la Navidad, deseo acercarme a cada uno de vosotros y celebrar, llenos de alegría, el misterio de la cercanía de Dios a los hombres, revelada en el niño-Dios que adoramos en Belén en estos días, junto con María y José, los ángeles, los pastores, y los Reyes llegados de países lejanos.

El Verbo, en su encarnación, se ha unido en alianza con todos nosotros y ha inundado de luz nuestro mundo. No estamos solos. ¡Alegrémonos!

La Navidad nos recuerda el acontecimiento más grande de la historia: Dios hecho hombre nace en una gruta de los alrededores de Belén. Es el misterio del amor y la ternura divinos. No hubo lugar para Él. Dios, que se hace niño por amor a la humanidad, comienza encontrando el rechazo a su amor. Solo María y José atienden al Niño necesitado en el pesebre. Bendicen a Dios con los ángeles y acogen a los humildes pastores. Precisamente el humilde descubre a dios, y Dios se le manifiesta. Los corazones humildes se abren para que haga morada en ellos. Es preciso dejarse transformar interiormente por Aquel que ha entrado en nuestra humanidad.

Continuar leyendo «¡Feliz Navidad!»

La Navidad es tiempo de gozo

Carta de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Domingo, 18 de diciembre de 2022

Cuando era pequeño recuerdo -con gran gozo- cómo vivíamos en nuestra familia la fiesta de la Navidad. Con mis hermanas y los chicos del Colegio buscábamos el “musgo” para adornar el Belén que lo poníamos en el sitio más visible de casa. Era un ritual que nos hacía vivir en alegría y un gozo especial: “¡Va a nacer el Hijo de Dios!”, decíamos con alborozo, cantando villancicos. Los padres y la familia sentíamos mayor cariño y todos esperábamos los regalos con gran expectación y siempre buscando hacer felices a los demás con abrazos y gestos de perdón por los momentos difíciles de aquellas disputas o riñas que se habían cometido. Parecía que el Belén, preparado con mimo y esmero, se convertía en la “auténtica Cueva de Belén”. Los nervios de la espera casi no nos dejaban dormir por la noche, esperando el día 24 con ilusión y celebrando con buen cordero asado, turrones y dulces, al Niño Dios, que a media noche iba a nacer. Para bendecir esa Noche de Amor cantábamos villancicos: “Noche de Paz” y “Ya vienen los pastores”… Era maravilloso constatar que la Navidad se convertía en un momento de gozo especial.

En toda persona humana sucede que la Navidad se convierte en la alegría que acurruca el corazón delante de este gran misterio del Niño Dios que viene a vivir con nosotros. Y él nos da varios mensajes para aplicar en nuestra vida. Uno de ellos es la humildad con la que nos muestra que sólo los sencillos de corazón pueden ver a Dios. La soberbia impide verle porque se convierte en un arma de “idolatría” personal e ideológica. ¿Quiénes acuden al Portal de Belén? Los sencillos y aquellos pastores que cuidaban de sus ganados. Los Reyes Magos buscan la verdad y, a pesar de las dificultades del rey Herodes, se posicionan con los humildes y le ofrecen -al Niño Dios- oro, incienso y mirra. No se muestran superiores al Niño Dios sino que lo adoran como el verdadero Rey de reyes. Ni la ciencia, ni la astrología de la que eran expertos les coarta el hecho de encontrar un Niño muy superior a ellos y mucho más sabio que ellos. Este es el gran misterio del amor de Dios que expone su vida por la humanidad y para la humanidad a la que eleva de categoría.

Continuar leyendo «La Navidad es tiempo de gozo»

Un navarro que supo invertir su vida

Carta de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela
Administrador apostólico de San Sebastián

Domingo, 4 de diciembre de 2022

Es curioso comprobar que los santos se perpetúan más que los personajes históricos o bien en el ámbito político o el ámbito cultural o el ámbito filosófico… Ahí tenemos a San Francisco de Javier que brilla en la historia por su santidad y menos hubiera brillado y tal vez nada, si hubiera conseguido sus  inquietudes personales de aparentar con una buena “carrera” cultural o política. Supo invertir su vida en la mejor fortuna que es la santidad que no fenece porque es eterna. Las demás fortunas tienen un tiempo muy cortito y hasta se deterioran si han pervivido en el orgullo y vanidad. No cabe duda que ante la vorágine y el stress que estamos padeciendo en nuestra sociedad conviene hacer un alto en el camino para serenar el espíritu ante tal neurótica velocidad. Y esto se muestra en las informaciones que recibimos todos los días, hasta lo que nos muestran las pancartas en nuestras calles, muchas veces, narcotizados por el materialismo y hedonismo. Merece la pena acercarse a los santos en estas circunstancias y de modo especial a San Francisco de Javier que en medio de las propuestas finitas y caducas que le ofrecían oyó la voz del Maestro y cambió su vida. El misionero defiende la vida, en todas sus etapas,  de todas las personas y anuncia la vida espiritual a todo el género humano. Esta defensa y anuncio viene dado por un amor que humaniza y transforma la vida humana en su auténtica identidad.

Continuar leyendo «Un navarro que supo invertir su vida»

La esperanza que no defrauda

Carta de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela
Administrador apostólico de San Sebastián

Domingo, 27 de noviembre de 2022

Todos deseamos un futuro mejor y que todo se desarrolle con normalidad y con todos los bienes posibles. Pero sucede que la vida tiene sus vaivenes y tan pronto todo va bien como suceden acontecimientos impregnados de dolor y sufrimiento. Entonces se pueden dar dos soluciones: ser positivos o ser negativos. Ver la vida en su lado claro y en su lado oscuro; esto es muy importante para madurar humanamente y espiritualmente. Uso una metáfora: Dios nos regala una moneda que tiene su cara y su cruz. Es el mismo amor, como la moneda, pero hay momentos de esplendor y momentos de dolor. Al final sólo quedará el amor que hayamos vivido en “esta moneda del amor” con su cara y con su cruz. Nos sentiremos más fuertes, puesto que los dos “lados de la moneda” se sustentan en el amor que permanecerá posteriormente en la eternidad. “Es un buen ejercicio éste de decirse a uno mismo –comenta el Papa Francisco-: Dios me ama. ¿Pero en este momento horrible? Dios me ama. ¿Y a mí que he hecho esto o aquello? Dios me ama. Esa seguridad no nos la quita nadie” (Audiencia General, 15 de Febrero 2017).

Continuar leyendo «La esperanza que no defrauda»

La soberanía humana es abominable para Dios

Carta de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela
Administrador apostólico de San Sebastián

Domingo, 20 de noviembre de 2022

Ante las circunstancias que nos encontramos existe una gran tentación y es la soberbia, oculta pero muy presente en las ideologías que tanto se promueven y se vanaglorian. Cuando se quiere aparentar como bondad lo que es contrario a ella bien se puede llamar, como dice Cristo: “Sepulcros blanqueados”. Es contundente el Señor cuando observa la falsedad con la que se puede aparentar algo que no se tiene. “Vosotros os hacéis pasar por justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que parece ser excelso ante los hombres es abominable ante Dios” (Lc 16, 15). La grandeza enorgullecida por el ser humano tiene poco recorrido pues se parece al que quiere construir su casa en una nube o en un barrizal de arena.

Me viene a la memoria la descripción que hace un gran pensador: “El dinero es el ídolo de nuestro tiempo. A él rinde homenaje instintivo la multitud, la masa del ser humano. Estos miden la dicha según la fortuna, y, según la fortuna también miden la honorabilidad… Todo esto se debe a la convicción de que con la riqueza se puede todo. La riqueza por tanto es uno de los ídolos de nuestros días, y la notoriedad es otro… La notoriedad, el hecho de ser reconocido y de hacer ruido en el mundo -lo que podría llamarse una fama de prensa- ha llegado a ser considerada como un bien en sí mismo, un bien soberano, un objeto de verdadera veneración” (San John Henry Newman, mix.5, sobre la santidad). La verdadera dicha no reside ni en la riqueza o el bienestar, ni en la gloria humana o el poder, ni en ninguna obra humana, por útil que sea, ni en ninguna criatura, sino sólo en Dios, fuente de todo bien y de todo amor. Ésta es la experiencia de los santos.

Continuar leyendo «La soberanía humana es abominable para Dios»

La santidad es la mejor inversión

Carta de Mons. D. Francisco Pérez González
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela
Administrador apostólico de San Sebastián

Domingo, 13 de noviembre de 2022

Tal vez se piense que la santidad es algo inalcanzable y está hecha para gente especial. Y es todo lo contrario. El Concilio Vaticano II -que hace sesenta años finalizó- nos advierte: «Todo el género humano está llamado a esta unión con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos, por quien vivimos y hacia el cual caminamos” (Lumen Gentium, 3). Lo primero que se ha de tener presente es saber que somos pecadores y necesitamos la salud espiritual que nos regala Dios con su Amor y Misericordia. La santidad derrota al pecado porque tiene como experiencia la caridad. De ahí que se afirme que la santidad es la perfección en la caridad.

La presencia vivificante del Espíritu Santo hace posible que el Amor de Dios asuma al amor humano. “Una esperanza que no defrauda, porque el Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5, 5). La santidad conlleva una experiencia de entrega a la caridad y rompe con todos los esquemas que nos ofrece el egoísmo. Es una luz que luce, pero no se luce. Los santos de altar no lo son porque pretendieran estar un día en la urna de un altar o en la escalera de un hermoso edificio.

Continuar leyendo «La santidad es la mejor inversión»