Ante la IV Jornada Mundial de los Pobres

Carta de S.E. Mons. Rino Fisichella
Arzobispo titular de Voghenza
Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización

La Jornada Mundial de los Pobres llega a su IV edición. Como se expresa en el Mensaje del Papa Francisco hecho público el pasado 13 de junio, memoria litúrgica de San Antonio de Padua, el tema de la Jornada se articula en torno a la expresión bíblica: «Tiende la mano al pobre» (Sir 7, 32). Visionariamente, el Santo Padre en ese Mensaje quiso enfatizar la emergencia a la que la pandemia por Covid-19 ha sometido al mundo entero. Retomar algunas expresiones de ese texto puede ayudar a comprender las iniciativas implementadas para ofrecer un signo concreto de asistencia y apoyo al número cada vez mayor de familias que se encuentran en una dificultad objetiva.

“Tender la mano es un signo: un signo que recuerda inmediatamente la proximidad, la solidaridad, el amor. En estos meses, en los que el mundo entero ha estado como abrumado por un virus que ha traído dolor y muerte, desaliento y desconcierto, ¡cuántas manos tendidas hemos podido ver! La mano tendida del médico… de la enfermera y el enfermero… de los que trabajan en la administración… del farmacéutico… del sacerdote. La mano tendida del voluntario que socorre a los que viven en la calle y a los que, a pesar de tener un techo, no tienen comida. La mano tendida de hombres y mujeres que trabajan para proporcionar servicios esenciales y seguridad. Y otras manos tendidas que podríamos describir hasta componer una letanía de buenas obras. Todas estas manos han desafiado el contagio y el miedo para dar apoyo y consuelo” (n. 6). Y continua diciendo: “Este es un tiempo favorable para volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo” (n. 7).

También en esta ocasión, el Romano Pontífice tendió su mano a través de diversas iniciativas para hacer esta Jornada más concreta y efectiva. El domingo 15 de noviembre a las 10.00 horas en la Basílica de San Pedro, el Papa Francisco celebrará la Sagrada Eucaristía con motivo de la IV Jornada Mundial de los Pobres. El evento será transmitido en vivo por las cadenas televisivas Rai 1, TV2000, Telepace y por todas las emisoras católicas del mundo enlazadas al Dicasterio para la Comunicación, asimismo será transmitido en streaming por el portal de Vatican News (vaticannews.va) para aquellos que deseen participar mientras permanecen en la seguridad de sus hogares. Sólo 100 personas estarán simbólicamente presentes en la Basílica de San Pedro, representando a todos los pobres del mundo que, en este día, necesitan especialmente la atención y la solidaridad de la comunidad cristiana, además de los Voluntarios y Benefactores. Las lecturas serán proclamadas por algunas personas que son asistidas cada día por diferentes Asociaciones caritativas.

Como es posible imaginar, los tradicionales signos realizados en los años anteriores han sido suspendidos para cumplir con la normativa vigente, me refiero en particular al Campamento Médico en la Plaza de San Pedro y al almuerzo con 1500 pobres junto al Obispo de Roma en el Aula Paulo VI. La pandemia, sin embargo, no impidió que se realizaran signos concretos para esta Jornada. En la clínica móvil bajo la columnata de San Pedro, gracias a la Limosnería Apostólica, es posible realizar la prueba médica a los pobres que deben tener acceso a los dormitorios o a los que quieren volver a su patria. La clínica móvil está abierta de 8:00 a 14:00 horas y, en dos semanas, ha realizado 50 pruebas al día. Del mismo modo, no ha venido a menos la generosidad de algunos benefactores; al contrario, la ha ampliado y la ha hecho aún más eficaz. Gracias a ella hemos logrado realizar algunos signos muy simples pero que expresan la cercanía y la atención del Papa Francisco en esta coyuntura.

Con el gran apoyo de Roma Cares y la generosidad de los Supermercados Elite, actualmente estamos enviando 5000 paquetes de productos de primera necesidad a las familias de unas sesenta parroquias de Roma que, especialmente en este período, se encuentran en dificultades. Cada caja contiene alimentos de diversos tipos (pasta, arroz, puré de tomate, aceite, sal fina y gruesa, harina, café, azúcar, mermelada, atún, galletas y chocolate) de marcas particularmente prestigiosas, junto con algunas mascarillas quirúrgicas y una tarjeta con una plegaria del Papa Francisco. Siento el deber de dar las gracias especialmente al CEO de Roma Guido Fienga (aquí con nosotros) por Roma Cares y a la familia Fedeli, propietaria de los Supermercados Elite (tenemos aquí al fundador Franco Fedeli y al Director de Operaciones Marco Conti). Al respecto, quisiera también señalar que el envasado y la distribución de estos paquetes fue posible gracias al trabajo de un grupo de veinte jóvenes que actualmente están a la espera de un empleo.

De la misma manera, la fábrica de pasta “La Molisana” también este año ha querido estar presente en nuestras iniciativas con 2,5 toneladas de la renombrada pasta, que se destinarán a diversas Casas Hogares y Asociaciones caritativas. Es importante añadir a la Société des Centres Commerciaux Italia s.r.l. y a la Fundación Robert Halley, que han querido apoyar las iniciativas del Santo Padre con su generosidad en favor de los numerosos pobres presentes en la ciudad y asistidos por tantas realidades eclesiales.

Con el apoyo de Seguros UnipolSai hemos enviado un primer bloque de 350.000 mascarillas quirúrgicas, para al menos 15.000 estudiantes de diferentes grados escolares, especialmente en la grande periferia de la ciudad, para ser de nuevo un apoyo a las familias y al menos liberarlas del gasto de las mascarillas quirúrgicas. Al mismo tiempo, quiere ser una invitación a los jóvenes estudiantes para que no subestimen los riesgos de la pandemia sobre todo con comportamientos que podrían perjudicar a las personas ancianas una vez que regresen a la familia.

Como puede verse, la Jornada Mundial de los Pobres, aunque limitada en las iniciativas, sigue siendo una cita a la que las Diócesis del mundo miran para mantener vivo el sentido de atención y fraternidad hacia las personas más marginadas y desfavorecidas. El Subsidio Pastoral, que nuevamente este año se ha preparado para ayudar a las Parroquias y a las diferentes realidades eclesiales, puede considerarse un instrumento eficaz para que la Jornada no se limite sólo a las iniciativas caritativas, sino que éstas sean sostenidas por la oración personal y comunitaria que nunca puede faltar para que el testimonio sea pleno y eficaz. Como cada año, el Subsidio, además de la edición italiana impresa por Ediciones San Pablo, se ha traducido a cinco idiomas (español, francés, inglés, portugués y polaco) y las versiones respectivas están disponibles en línea en el sitio web del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización (pcpne.va). Diversas Iglesias se han adherido ya, lo cual deja presagiar también para esta Jornada una participación activa, realizada, sin embargo, en las formas más familiares de cercanía y en las propias casas para evitar la propagación del virus.

Las palabras del Papa Francisco en su Mensaje expresan bien la finalidad de estas iniciativas. El Santo Padre escribe: “«En todas tus acciones, ten presente tu final» (Sir 7, 36)… El texto se presta a una doble interpretación. La primera hace evidente que siempre debemos tener presente el fin de nuestra existencia. Acordarse de nuestro destino común puede ayudarnos a llevar una vida más atenta a quien es más pobre y no ha tenido las mismas posibilidades que nosotros. Existe también una segunda interpretación… Es el fin de nuestra vida que requiere un proyecto a realizar y un camino a recorrer sin cansarse. Y bien, la finalidad de cada una de nuestras acciones no puede ser otro que el amor… Este amor es compartir, es dedicación y servicio, pero comienza con el descubrimiento de que nosotros somos los primeros amados y movidos al amor. Este fin aparece en el momento en que el niño se encuentra con la sonrisa de la madre y se siente amado por el hecho mismo de existir. Incluso una sonrisa que compartimos con el pobre es una fuente de amor y nos permite vivir en la alegría. La mano tendida, entonces, siempre puede enriquecerse con la sonrisa de quién no hace pesar su presencia y la ayuda que ofrece, sino que sólo se alegra de vivir según el estilo de los discípulos de Cristo” (n. 10). Es con este espíritu que nos preparamos a vivir la IV Jornada Mundial de los Pobres.

✠ Rino Fisichella
Presidente del Consejo Pontificio
para la Promoción de la Nueva Evangelización

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