CXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española

Saludo de S.E. Mons. Bernardito C. Auza
Arzobispo titular de Suacia
Nuncio Apostólico en España y en Andorra

Madrid, 25 de abril de 2022

Emmo. Señor Cardenal Presidente, 
Emmos. Señores Cardenales, 
Excmos. Señores Arzobispos y Obispos, 
Hermanos y Hermanas: 

Una vez más tengo el honor de dirigirme a ustedes al comienzo de una Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. Agradezco muy cordialmente a su Presidente, el Eminentísimo Señor Cardenal Juan José Omella Omella, la invitación que me ha dirigido para participar en esta sesión inaugural. Les transmito a todos ustedes, así como a las Iglesias particulares que presiden en la caridad, el saludo y la bendición del Santo Padre a quien tengo el honor de representar en España.  

Desde la última Asamblea han pasado cinco meses en los cuales el ritmo, incluso en el marco general pandémico, no ha dejado de moverse. Y no todo a mejor, por desgracia. Quién podía imaginar que, en este mundo, por el que nos esforzamos para que sea mejor para todos y en el que creemos seguros la existencia de unanimidad en principios y convicciones irrenunciables acerca de convivencia humana y entre las naciones, garantizados por el derecho y la comunidad internacional, al final, a estas alturas del siglo XXI, esto parece aún una utopía. De forma inopinada hemos visto de nuevo las lágrimas, la sangre y la tremenda violencia.  

Este episcopado en sus diversas diócesis ha sido sensible a la atención de los perjudicados ofreciéndoles apoyo y ayuda en la ejemplar acogida. El Papa, ha manifestado su gratitud allí donde se han realizado estos gestos. Tengo la confianza de que la postura y preocupación manifiesta del Papa, les inspira y les continúa inspirando a obrar, recordando las palabras del mismo Pontífice, de jamás acostumbrarse a la guerra y a la violencia. Estoy seguro que, totalmente convencidos, todos ustedes harán lo posible por hacer llegar este mensaje a los compromisos en la práctica de la Fe, de la caridad y de la solidaridad humana, y procurar que este mismo mensaje llegue y cale con convicción en la sociedad en general sin ambages. Han pasado de esto hoy sesenta y un días de la “injustificada” e “inaceptable agresión armada” contra la “martirizada Ucrania” – son palabras del Papa Francisco – y aún no parece verse el final. Por desgracia la situación empeora y, en particular, la situación humanitaria está cada vez más trágica. Seguimos insistiendo en la oración por intercesión del Corazón Inmaculado de María, sabiendo que “quien pide recibe, el que busca encuentra y al que llama se le abre” (Mt 7,7). 

Pero la angustia y la preocupación no residen solo en un rincón o parte del mundo. También debo poner a su consideración la situación en Tierra Santa. Los cristianos nativos de Tierra Santa, no obstante las dificultades, continúan eligiendo permanecer. Y no solo en Tierra Santa, también en el Medio Oriente, esto es, en toda la cuna geográfica de nuestra Fe. Esta es la que nos une y también la que debe seguir inspirando, por amor al Señor que allí quiso obrar nuestra salvación, los sentimientos y acciones de caridad cristiana y solidaridad con todos ellos. La situación, por los inveterados conflictos y últimamente la pandemia, agrava la necesidad que nos llama a la caridad para con estos hermanos, y espera, en todo lo posible, con determinación firme y solidaria, el apoyo a nuestros hermanos cristianos y también a los demás necesitados. Gracias por las iniciativas y la ayuda brindada a favor de la Tierra Santa desde la Iglesia en España.  

Y, tratando el tema de la “caridad”, recordamos con gozo y gratitud que este año, con el lema “75 Años de amor por los demás”, Caritas Española cumple el señalado aniversario. Para marcar esta efeméride en un modo especial, puedo anticiparles que el Santo Padre recibirá a la Junta Directiva de Caritas Española en Audiencia. A través de siete décadas y un lustro, millones y millones de personas necesitadas han acudido a las manos amigas y generosas de miles y miles de voluntarios de Caritas Española en todos los niveles: parroquial, diocesano y nacional, y también internacional. Soy testigo directo de la grande obra de Caritas Española en Haití tras el temblor de 12 de enero de 2010, que causó la muerte de más de 300.00 personas, según los datos oficiales.  Y somos todos agradecidos de sus multíplices actos e iniciativas de solidaridad durante estos últimos dos años de la pandemia.  Damos gracias a Dios por estas manifestaciones de su amor y misericordia, y le pedimos que siga bendiciendo la actividad de Cáritas que, haciendo tanto bien, cuenta con significativa participación de tantos bienhechores, y el apoyo y la bien merecida gratitud de la sociedad española.  

Siguiendo en el mismo tema de la caridad y solidaridad, debo también participarles y recordarles que todas las donaciones enviadas para la caridad del Papa llegan al Santo Padre, para que directamente disponga de ellas, dispensándolas entre las diversas partes del mundo. Muchos Obispos y este Episcopado, con ocasión de la muy reciente Visita ad Limina Apostolorum, han puesto en manos del Papa sus donativos. En Su nombre tengo el honor de expresarles ahora Su viva gratitud por la donación ofrecida para la caridad. Sabemos sobradamente que, en las circunstancias actuales de desafíos económicos a los que los españoles, como los demás países en el mundo, tienen que hacer frente, convierten en mayor esfuerzo y sacrificio la generosidad. Pero hay que pensar en aquellos que se hallan en circunstancias más complicadas, y en el servicio que el Sucesor de Pedro desarrolla al respecto. Ayudemos pues al Papa a ayudar.   

Los aspectos mencionados de caridad quedan patentemente ligados al Santo Padre en la tan esperada nueva Constitución Apostólica “Praedicate Evangelium”, promulgada por él el 25 del pasado marzo, y que entrará en vigor el próximo 5 de junio de 2022, solemnidad de Pentecostés. En la nueva Constitución se unifican la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, de forma que el nuevo “Dicasterio para la Evangelización está presidido directamente por el Romano Pontífice”. Esto quiere decir que el objetivo más profundo de la reforma de la Curia Romana está en la evangelización. Todo lo que hace la Iglesia, desde el Papa y su Curia hasta los recién bautizados es evangelizar, dar testimonio de la alegría del Evangelio.   

Imbuidos de esta convicción alentada por los últimos pontífices en el nuevo milenio, animo los trabajos que se disponen a realizar en esta Asamblea en la que tomarán el pulso de la participación en la etapa presinodal para el próximo Sínodo de los Obispos. El pulso del corazón de la Iglesia, dice el Papa, de «sístole y diástole»: unión con Jesús y encuentro con el otro”, bajo las cuatro coordenadas del camino sinodal que señaló el Papa: “siento una gran tristeza – decía el Santo Padre – cuando veo alguna comunidad que, con buena voluntad, se equivoca de camino porque piensa que hace Iglesia en mítines, como si fuera un partido político: la mayoría, la minoría, qué piensa este, ese, el otro… Yo me pregunto: ¿dónde está el Espíritu Santo, ahí? ¿Dónde está la oración? ¿Dónde el amor comunitario? ¿Dónde la Eucaristía? Sin estas cuatro coordenadas, la Iglesia se convierte en una sociedad humana, un partido político —mayoría, minoría—, los cambios se hacen como si fuera una empresa, por mayoría o minoría… Pero no está el Espíritu Santo. Y la presencia del Espíritu Santo está precisamente garantizada por estas cuatro coordenadas (Audiencia General, 25/11/2020)Esto es lo que espera el Papa.  

De este dinamismo evangelizador está también marcada la intención del Santo Padre al señalar la figura del catequista como ministerio laical instituido, tema que también incluyen ustedes en el programa. Cuánto debemos, todos nosotros, después de nuestros padres y abuelos, a los catequistas que colaboraban en nuestras parroquias y en todas nuestras instituciones, como en los colegios. El compromiso estable y reconocido en esta misión, hará que salga ganando el compromiso evangelizador por la actuación de estos agentes cuyo cometido les lleva “a anunciar y enseñar la fe…La catequesis no es un «trabajo» o una tarea externa a la persona del catequista, sino que se «es» catequista y toda la vida gira en torno a esta misión” (Mensaje al Encuentro Internacional de Catequesis, Buenos Aires, 11/07/2017).  

Tengo también que extender el agradecimiento de la Iglesia, en particular de parte del Santo Padre, a los profesores de Religión en las escuelas donde los padres piden la asignatura de la Religión Católica en favor de sus hijos. 

Las nuevas situaciones que se van sucediendo, traen siempre a la Iglesia nuevos desafíos en el anuncio del Evangelio, a los que habrá de responder adecuadamente. En nombre del Santo Padre agradezco la atención que prestan al matrimonio, la vida y la familia. Esta atención se observa en el programa de trabajo ahora en la mesa tanto en la acogida de la iniciativa pontificia del Año “Familia Amoris Laetitia” secundada con la de esta Conferencia, en concreto la competente Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, con la Semana del Matrimonio que tuvo lugar en febrero, y la organización también de las familias para participar en el próximo X Encuentro Mundial de las Familias el próximo mes de junio en Roma.

Así como también con la asunción de la responsabilidad episcopal en la ayuda, a la entera sociedad, en la guarda de sus propios fundamentos naturales y valores no negociables que nunca pueden quedar al albur de ninguna ideología. Nos referimos a la “persona, familia y bien común”. Estos constituyen la base de la sociedad, y están siendo objeto de la atenta consideración y estudio de esta Conferencia Episcopal, esto es, la Nota doctrinal sobre la objeción de conciencia: «Para la libertad nos ha liberado Cristo». Convencidos de la importancia de iluminar las conciencias, no dejen en el documento de recordar a todos sus derechos fundamentales, en especial, dada la oportunidad y necesidad, el derecho a la objeción de conciencia. Como nos dice el Papa éste “no es un derecho de calidad, este… es un derecho humano” (Conferencia de prensa, 28/9/2015) 

Encomiendo a la Virgen María, Reina de la paz, los trabajos de la Asamblea que hoy comienza y a todos los Obispos que participan en ella, a fin de que el Evangelio de Jesucristo sea siempre anunciado en todas las ocasiones.  

Muchas gracias.

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